Dios...teniamos las manos heladas. Pero no el corazón helado como todos ellos.
Sobrevivíamos a base de candela improvisada y comida fortuita.
Y ellos pasaban, y nos miraban como enfadados. Como si tuvieramos la culpa de estar congelándonos de frío. Y sé de algunos que incluso se habrían bebido un vaso de leche caliente en nuestra cara.
Lo que ellos no comprendían es que éramos felices. Que no necesitabamos más nada.
Y que cuando los mirábamos a ellos queríamos correr hacia nuestra hoguera para apreciar lo mucho que significaba lo único que teníamos. Estaba seguro de que en mitad de sus cargadas vidas nada era tan especial porque todo estaba lleno.
Ellos se recreaban porque tenian las diecinueve piezas del puzzle.
Nosotros sonreíamos porque solo teníamos una.
Pero era la número veinte y era la única que podía dar sentido a todo el resto.
2 comentarios:
La pieza de puzzle que falta a los de las 19 es la deseperación, pero porque no conocen el valor del silencio, ya q la ausencia de una pieza es su silencio. La pieza que tienen los callejeros es la esperanza o la verdad o ambas
Unos tenemos tanto que a la minima que nos falta algo es como no tener nada, otros tenemos casi nada o nada y lo tenemos todo.
Con permiso ¿posible canción?
joder,exactamente lo k keria decir diego,que guay
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